Profesorado

Jubilación de Victoria

A nuestra Compañera Victoria con motivo de su jubilación

    Querida Victoria
    Aquí estamos un año más en la comida de Navidad para pasar un rato distendido y amable y charlar tranquilamente sin el agobio de recreos, clases, horarios y chicos y chicas pululando por doquier.

    Aquí estamos, si. Pero este año es diferente. Este curso es para ti el último de tu larga andadura como maestra.

    Te jubilas, querida Victoria. Te llegó al fin la hora de disfrutar de la madurez libre de ataduras laborales. Podrás usar esa libertad en hacer
    lo que te salga del alma sin tener horarios que cumplir, clases que preparar, reuniones a las que acudir y lecciones que explicar.

    Han sido muchos años juntos, querida amiga. Tú formaste parte del aquel grupo famoso de los 11 que decidimos hacer del "Bécquer" un colegio diferente y rompedor. Nos tildaron de locos y hasta nos llamaron con retintín "El asombro de la delegación", recuerdas?

    Ya el Bécquer no existe. Ahora somos muchos más y aquel colegio pequeñito se ha convertido en otro mucho más grande. Algunos ya se han ido, muchos han venido y otros siguen aquí desde entonces, desde aquellos primeros gloriosos años. Y tú, querida Victoria, formarás parte para siempre de este grupo precioso al que hoy le llaman el "Poetas".

    Ahora te vas pero te llevas contigo algo maravilloso: el recuerdo de tus chicos y chicas de todos estos años, sus vivencias, sus anécdotas, 
sus risas, sus alegrías, sus tristezas, sus logros, sus decepciones......            Has visto a tus alumnos crecer, pasar a secundaria, llegar a la Universidad a algunos y convertirse en adultos trabajadores todos ellos. Seguro que te has alegrado al saber de sus bodas, del nacimiento de sus hijos y a lo mejor incluso, de ser también su profesora. En fin, no te quepa duda, compañera, que tu bagaje es amplio y que formarás siempre una parte importante en la vida de todos aquellos chicos y chicas que fueron pasando por tus manos a lo largo de tus años como maestra al igual que en el recuerdo de todos los compañeros y compañeras que hemos tenido la suerte de compartir contigo tantas y tantas horas de trabajo, de anhelos, de ilusiones y de esperanzas.

Cuando un maestro ha hecho sus deberes adecuadamente durante todos sus años de docencia, al llegar la hora de la jubilación la sensación interior debe ser placentera y muy gratificante. Y que si un arquitecto aprende que si construye con cuidado, su estructura puede permanecer siglos, una maestra sabe también que si educa con amor y verdad, lo que forme durará para siempre. En ese sentido no hay duda de que por dentro debes sentirte llena de placer y de satisfacción.

 Ahora te llegó el momento de dejar a un lado mapas, planos, fórmulas, verbos, historias y libros escolares. Tu tarea ahora es gozar de  tiempo y tus aficiones a pleno pulmón. Disfruta, disfruta mucho y vuelve de vez en cuando a tu escuela de siempre donde te estarán  esperando con los brazos abiertos todos tus compañeros y compañeras.

 Y recuerda, querida Victoria, que el futuro no es un regalo,es una conquista. Así que ahora, tu principal tarea debe consistir en gozar     de ese territorio que has ido conquistando a lo largo de todos estos años y ser muy, muy feliz.

 Montequinto, diciembre de 2011